Un sonido tiene el mar
que oyen buenos pescadores,
buenos de esperanza, que oyen
la canción del horizonte.
Es quizá que el ruiseñor
no desea ya su bosque;
o es el canto de una tierra
sumergida, o son los dioses.
Y se encrespa más el mar
como un látigo en la noche,
pero el bello canto sigue
y prosigue dando voces.
Y aquí está el precioso amor
que camina como el Hombre
sobre un mar enfurecido
que se amansa ante el que impone
su voz santa en el ciclón
y paz da a los corazones.
6/06/90
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6/06/90
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