Creerle era despertar
con sus mismos ojos, era
ver luminiscentes rostros
en cada hijo de la tierra.
Vivir la Resurrección
como lo hizo la primera
Persona: Cristo llagado
y anunciarlo en cada puerta.
Era amar el sentimiento
del verano en nuestras venas,
de un sol por piel y en los ojos
la visión de luz eterna.
la sangre y humor de estrellas.
12/05/91