jueves, 17 de noviembre de 2016

martes, 4 de octubre de 2016

La pequeñez humana

   Siempre supe de la pequeñez humana,
pero hasta hoy no sabía cuán pequeña...
Descubrir que nuestros sueños y aspiraciones
están más cerca del polvo y del cieno
que de lo que Dios quiere para nosotros.

   El hombre se enorgullece de su ambición,
de sus montañas de Babel;
pero al final lo único que le queda es ser enterrado,
profundamente olvidado de todos.

lunes, 20 de junio de 2016

Los portones del amor

Hay tantas maravillas escondidas
detrás de los portones del amor,
que en mi interior mi espíritu se agita
porque sé que veré lo indescriptible.

Tanto guarda el amor de Dios que toda
alma que toque quedará sobrada.
¡Oh abundancia de luz, de paz y amor
que todo lo acarician dentro mío!


19 de junio de 2016

miércoles, 8 de junio de 2016

No, no se puede odiar

No, no se puede odiar al pueblo amado
sin odiar lo que Dios bendijo un día.
No hay más razón que la maldad, no más
que negrura en el alma de quien odia,
de quien derrama sangre de inocentes.

8 de junio de 2016

martes, 7 de junio de 2016

Las puertas se abrirán en Israel

Las puertas se abrirán en Israel
al que quiera adorar al Rey del cielo.
No habrá puerta cerrada para el que ama,
tampoco obscuridad para el que busca.

Bienvenidos serán los pequeñuelos,
los que alaban inmensamente a Dios.
Bienvenidos los pobres, los pacientes,
los que sueñan, los que oran, los que queden...

Bendita toda puerta en Israel.
Qué bienaventurado el que se adentre
a la ciudad hermosa de los santos,
la que llaman Ciudad Misericordia.


7 de junio de 2016

lunes, 6 de junio de 2016

Es bendita la noche en Israel

Es bendita la noche en Israel,
e igual la luz del día en sus caminos.
¡Qué bienaventurado aquel que empolva
sus pies en tierra santa cada día!

La hermosura se posa en Israel
como la lluvia que hermosea el campo.
¡Tal llueven bendiciones numerosas
como nunca nación alguna vio!

El corazón que cree anhela el día
de paz que vendrá al mundo desde Sion.
El corazón que cree te bendice
Señor por lo que has hecho en Israel.


6 de junio de 2016

jueves, 14 de agosto de 2014

La ciudad de Dios

Maravillosa es la ciudad de Dios.
Quizás no sea yo digno de entrar en ella,
pero tal vez se me permita tocar emocionado
los muros preciosos que la rodean.

Eterna es la ciudad de Dios.
Quizás no sea yo digno de entrar en ella,
pero tal vez pueda mirar desde fuera
el gozo bienaventurado de sus habitantes.

La luz de la ciudad de Dios
no queda dentro sino irradia
la vastedad de sus alrededores.

Quizás no pueda entrar en la ciudad de Dios,
pero, ¿por qué no he de oír
—incluso desde fuera—
los cantos, las frases de alegría
y el continuo bendecir a Dios?

Sé que no soy digno:
llego igual a un extranjero pobre,
pero quizás haya un hueco,
un rincón en la ciudad de Dios,
un pase de su misericordia
incluso para alguien como yo.

Versos de Alabanza y Gloria al Señor