Anhela el buen amor la santa altura
desde la abierta densidad del pecho;
amor que implica un cielo de hermosura
y un corazón en gracia satisfecho.
Solo un amor de sentimiento afable
puede entregar su paz a las criaturas;
su beso es destilado de dulzuras
y su palabra, ciencia incomparable.
El buen amor posee en su belleza
la piel de la luciente eternidad,
amor que le da al hombre la certeza
para alzarse a las cumbres de bondad.
¡Qué caricia del mar de los amores!
¡Qué sabor de tus besos sobrehumanos!
El alma muestra angélicos fulgores
y una hechura por cielos artesanos.
16 de agosto de 2024