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jueves, 13 de abril de 2023

Intrascendencias

Viéndolo bien, son pocos
los horizontes que percibe el hombre,
saliva triste que el silencio gasta
o desleída vanidad del humo.
Que de lo grande a lo pequeño y hacia
el gran vacío van las jerarquías
en un descenso incomprensible a tierra.
Sombras y polvos tan insustanciales
que poseen más peso estando ausentes.

Como migajas en el pan del pobre
o las mal vistas lágrimas del hambre
son los hombres al gran festín del mundo.
Que de lo grande a lo pequeño y de esto
a lo realmente pequeño surge
un cosmos de planetas donde orbita
también la voz sin peso de los sueños.
Allí se asienta el hombre entre la nada
y la insignificancia, entre lo poco
y lo mucho que ya perdido está.

Solo la piel madura se nos queda,
que aun a pesar del hombre
(o tal vez por el hombre),
es que se allega a estos precipicios
la silueta salvífica 
de la misericordia
con su fuente de vida para el pobre.

Consigue el universo ser amado
aun en sus pequeñuelos y escondidos.


31 de marzo de 2023

sábado, 17 de julio de 2021

La Ciudad de Dios

Cuánto esplendor de la ciudad de Dios,
lugar que no soy digno de mirar
ni de abrir sus portones enjoyados
hacia un jardín de alcázares y ríos.

Vive por siempre la ciudad de Dios,
donde acariciador un viento nace
que es música y presencia entre los árboles.

¡Ojalá fuera yo por un momento
lo bastante decente para ellos,
solo por un instante, y contemplar
las serenas moradas de los justos!

La hermosa luz de la ciudad de Dios
no queda dentro sino que fulgura
en la amplitud de sus alrededores.

Si tuviera permiso de soñar,
entonces rogaría
por rozar muy apenas con mis dedos
el muro que cintila
con luz de orfebrerías celestiales.

Indigno soy de entrar en la ciudad,
pero tal vez pueda entrever un poco
—en esta mi locura—
de los cantos, las fiestas y alegrías,
y del continuo bendecir a Dios.

No creo ser acepto en sus entradas
(arribo igual a un extranjero pobre);
pero quizá haya un hueco,
algún terrado en la ciudad de Dios,
un pase amable de misericordia
incluso para un hombre como yo.
— — —
Cuán bellas son las puertas que se abren.
La voz mejor de bienvenida suena
en la bendita boca del amor.


14 de agosto 2014


martes, 28 de agosto de 2018

Señor, si tú lo quieres

Señor, si tú lo quieres,
vendrá un día la paz a nuestras almas;
paz y amor a la sombra de tus alas.

Mi Dios, si tú lo quieres,
la noche se ha de transformar en día,
y el sol tendrá a los reinos de la luna.

Señor, si tú lo quieres,
habrá misericordia para el pobre
y justicia por fin al desvalido.

Mi Dios, si tú lo quieres,
no existirá impiedad en el futuro;
los malos se convertirán un día.

Señor, si tú lo quieres,
todos alabarán tu santo nombre
y han de ensalzar lo bueno de tus obras.

Mi Dios, si tú lo quieres,
huirá la enfermedad entre tus hijos;
sanarán con la sangre de tu Cristo.

Señor, si tú lo quieres,
tendrás misericordia de mis pasos;
a este torpe guiarás al reino ansiado.


28 de agosto de 2018