martes, 19 de agosto de 2008

Ruiseñor y Parusía


Se oye en la noche azul del ave nuestra
—que antes cantaba a la melancolía
y al sueño de un amor— la melodía
que irrita a esta época siniestra.

Ya que ahora no quiere el ave bella
sino cantar al gran Poder del día
que vendrá con marcial postrimería
y deslumbrando santidad de estrella.

Y han de entender los hombres que saldrán
a servir con los ángeles gloriosos
al Mesías de gracia y de justicia.

Todas las almas vivas temblarán
observando a los santos poderosos
que vencen sobre un mundo de malicia.
 


7/10/90