martes, 15 de abril de 2008

Oración

El Espíritu muéveme a orar,
cuando nada deseo de las cosas
que me anclan en el mundo de los hombres.
¡Cuántas quisiera de maravillosas
frases, para incitarte a escuchar,
Señor, palabras mías! No te asombres
si mi boca es más para
callar, y si mi cara
gris no sea tan clara,
cual los hipérboreos que alimentas.
Con tu aliento disipas las tormentas;
entonces, Padre, escucha la oración
dicha entre soñolientas
lágrimas, y mantén tu compasión.

20/01/90
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Versos de Alabanza y Gloria al Señor