Reloj, cuán manifiesto es tu pasado;
tu arena estanca tiempo acumulado.
¡Quién no querría acomodar tus granos
y trocar sus inviernos por veranos!
Hagamos con las horas un perfecto
día, para cumplirle al hombre un sueño,
todo por el amor que pudo ser.
Que tenga mucha gracia ese halagüeño
día, y con luz del arte ornar su aspecto,
que le dé gloria al nuevo amanecer.
Un día como claro renacer
volcándose a los ojos
suyos, cuando de hinojos
le lleve a repensar el corazón.
Entonces una santa compulsión
le urgirá a escoger otro camino,
donde andará con gran fascinación
y apetencia de joven peregrino.
-- -- -- -- --
No en cualquier día, sino en un gran día
se cumplirá el más alto de los sueños,
ir al súmmum de amor que aguarda al hombre,
al dorado gloriar del mediodía.
1/08/89
.