Glorioso el canto del mañana
en la garganta del amor;
gloriosa el alba en que los pueblos
te reconocen, oh mi Dios.
Porque hoy es tiempo de alabanza
y adoración universal;
santifiquemos este día
más que otro día para amar.
Ha amanecido en nuestros labios
una inspirada voluntad
para exaltarte, oh Rey del cielo,
alzando un coro colosal.
Dándote gloria despertamos
a este fulgente alborecer;
donde lo santo de tu luz
continuará al anochecer.
Glorioso el canto del mañana
en la garganta del amor;
gloriosa el alba en que los pueblos
te reconocen, oh mi Dios.
¡Y cuán hermosa la esperanza
de aquel que va a resurrección!
junio 2005