Alabemos de Dios su santo amor,
eterna admiración de todo Cielo.
Bendita. Su sublime luz bendita
cuando besa al que canta sobre el suelo.
Esta estación florece al resplandor
y al matutino despertar del vuelo.
Es trino desplegando vigoroso
su multitud de alas por el viento.
Alabemos de Dios su santo amor,
amor el misterioso;
pura beatitud del pensamiento
que hace de su caricia el Paraíso.
El cuerpo más preciso
es de la luz andando el firmamento;
templo verbal que loa cada día
suave a su Creador.
¡Te exalto Santo Amor
con todo el palpitar de la alegría!
9-01-2008
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