miércoles, 20 de agosto de 2008

Sin título

El ave duerme hablando,
empotrada a su gemebunda rama,
en que sueña el designio que la fama
le entregó siglos antes,
desde el principio; cuando se le dieron
pico y garra, y le hicieron
esperar a la carne de los reyes
de la Tierra; la sangre de gigantes
y pequeños. Desventuradas greyes
que caerán rogando.


04-04-89

Versos de Alabanza y Gloria al Señor