domingo, 24 de agosto de 2008

A los animales muertos

¿Quién hace caso de ellos,
o quién se ha conmovido a su dolor,
cuando con sus resuellos
luchan por el vigor
que les huye, como huye nuestro amor?

En su lentitud mueren,
mirando ya con ojos diferentes,
con ojos que nos hieren;
mientras supervivientes
horas pasan e irrumpen aparentes.

Algo en su soledad
es mejor que en lo nuestro acompañados,
ya que con suavidad
buscan otros estados
sin que sean alguna vez llorados.

No hay que los detenga,
ni lágrimas, ni manos, ni oraciones;
irán a donde venga
la luz, sin las canciones
fúnebres, estas que oyen los varones.

Y en esa libertad,
por fin, sean llevados al amor,
y a una eternidad
que se abre rededor;
y quizás, a un propósito ulterior.

Tendrán su paraíso
para ellos y comprenderán la vida.
Oirán de Quien los hizo;
y en su santa guarida
ofrecerán al hombre bienvenida.


28/12/90

Versos de Alabanza y Gloria al Señor