martes, 26 de agosto de 2008

El canto

No fue un dolor perfecto:
faltaron lágrimas para mi sal,
y no alcanzó mi aliento a mi gemido.
Sólo el beso de amor intacto fue
cuando busqué tu frente, todavía
tibia de pensamientos.
Ya no despertarías al llamado
del sol de la mañana, ni tus ojos
verían más las alas de la tarde.
Nunca fue tan real el mundo, madre,
como aquel de la noche de tu ida;
mi vista agigantada por el llanto,
y las horas amargamente sólidas.
Mi corazón temblante de recuerdos
mal musicalizaba la congoja
en la estación de polvo de tu sueño.
¡Gozar tu canto diario,
y entonces, tras un golpe de silencio,
vivir la disonancia de tu muerte!
Tanto regar de llanto el suelo duele,
como gracia sencilla
a un polvo doloroso,
que antes que tu ceniza busca el agua.

.......................* * *
Y hoy, vuelta hechura sobrenatural,
vas a la tierra de misericordia,
al corazón de luz de los que aman.

4/08/2008

.

Versos de Alabanza y Gloria al Señor